Apoyamos la recuperación de cuencas

FIAES apoya la recuperación de cuencas en San Pedro Puxtla.

Hace algunas décadas, en San Pedro Puxtla, había cafetales y bosques densos; pero la tala y los cultivos de granos básicos cambiaron el paisaje. En la actualidad, la mayor preocupación de los lugareños es la disminución de los caudales del río San Pedro, uno de sus afluentes principales, debido al cambio climático y la falta de cobertura boscosa.

Es por esta razón que Fundesyram y FIAES implementan un proyecto que contempla buenas prácticas de agricultura en 115 hectáreas, además de agroforestería, conservación de suelos y agua, agricultura orgánica y fortalecimiento de capacidades de los productores y productoras participantes, en los cantones El Durazno y Guachipilín.

Para la restauración del ecosistema se implementan tecnologías como los sistemas de árboles al contorno, cercas vivas, árboles dispersos, árboles frutales, establecimiento e incremento del área de cultivo de café y cacao, el establecimiento de bosque de galería en la ribera de los ríos de la zona de influencia del proyecto.

El propósito de las tecnologías implementadas es el mejoramiento de las condiciones de los suelos, cosecha y siembra de agua, así como mejorar los ingresos de los agricultores.

“La mayoría de los productores que trabajan en las tierras aledañas al río San Pedro son productores de granos básicos, que trabajan con cultivos limpios. A ellos se les debe enseñar a trabajar de manera que incorporen árboles frutales y forestales, diversifiquen sus parcelas para el aprovechamiento doble, primero cultivando sus granos básicos y luego incorporando tecnologías de agroforestería y conservación de suelos y agua”, afirma Francisco Rodríguez, técnico del proyecto.

Con la colaboración de los productores y un grupo de jóvenes voluntarios se sembraron 2,500 árboles de distintas especies como cedro, cortez blanco y madre cacao, en la ribera del río, a lo largo de 3.5 km. Con el tiempo, se espera que las comunidades puedan aprovechar sosteniblemente este bosque, utilizando solo algunos de los árboles que son eliminados en los raleos necesarios para el mantenimiento y distanciamiento adecuado.

Además de los beneficios al ecosistema, se está cambiando la forma tradicional de producción. Uno de los beneficiados con este conocimiento es Arnulfo García, de 77 años de edad, quien recibió asistencia técnica para implementar el uso de rastrojo, cultivos en terrazas, árboles en cercas, por primera vez. “Mi expectativa es contar con algo adicional, ya que se pueden sacar frutas y madera”, agrega este productor.

Dentro de la metodología utilizada en el proyecto está también la formación de líderes de la zona, como extensionistas comunitarios, que son los encargados de divulgar y dirigir capacitaciones y la implementación de las tecnologías del proyecto en sus comunidades.

“Mi deber como extensionista comunitario es hacer demostraciones para que los productores adopten las tecnologías y lograr así que disminuya el uso de agroquímicos. Esto me llena de satisfacción porque estamos incidiendo en los productores” asegura German Jiménez, voluntario que trabaja en la restauración del ecosistema.

Esta forma de trabajo está dando sus resultados, ya que se ha logrado la participación activa de los distintos grupos de la comunidad, un aspecto que es clave para que el proyecto sea sostenible.